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LA GRAN VERDAD
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Juan Ramón Quiñones
El Hombre en el Vuelo
De
las Golondrinas
Tu gloria,
hombre, es pintura en fachada ósea que perdura gracias a
los aplausos de los esqueletos. Brilla tu fama, hombre, en
lenguas que injurian por señas a la belleza. Se te hace eterna
una felicidad sin principio y con fin, eterna como las pestañas
de la espera en la sala del olvido.
Los hechizos
del renombre son imperecederos, hombre, por la imaginación
creadora de tu ego. Voces comunes exaltan el clamor
que aplebeyan tu conciencia. ¡Oh, enaltecimiento de una
golondrina en el verano! Cadera en equilibrio sobre la cadena sin
fin de la idolatría. ¡Hurras! vencidos
de salvoconducto de la muerte. Pompa y ostentación en las
alianzas que repiten sombras. Avidez de obstinación en el error.
Se extravía
de los rizos del sueño la fábula de Orfeo. Medran en falsedad
los derroches de sentimientos. Pájaros desabrigados lloran sus
insomnios en hilos que vinculan en estanques las lágrimas.
Hombre, hombre, celebridad, cumbre y glorificación
en tu propio callejón sin salida.
Hijas, he
aprendido a aplaudir al hombre con las palmas de la ignorancia.
Juan Ramón
Quiñones
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