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| Miguelángela |
Sitio personal sin fines de lucro, creado para difundir, principalmente, la poesía infinita de Quiñones y su producción pictórica
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Poema "Quiñones Infinito" de Orlando Alcántara Quiñones en el diario El Caribe
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Diccs.: 1), 2), 3) Dudas / Trad./Mit Enciclopedias.: 1), 2) / Bio Ajedrez Dominicano / Visor Casa Letra Grande/ Bib.Cervantes / Tauro 31 de marzo del 2006 Barro para la vida Juan Ramón Quiñones
Grandes sueños y grandes ilusiones mueven párpados tibios y encantadas lágrimas. Con deseos y visiones, sonrisas y horizontes, puedes enamorarte de las estrellas. Si fallan tus ideales y nuestras fantasías, cunas y nidos tórnanse en ruinas y la vida detiene el canto en mi garganta. Si destruyes tu imagen frente al agua o al fuego, destruyes el encanto de la tierra. No suspendas tus sueños, seco barro, aunque la soledad o la aflicción hoy cultiven mis lágrimas. Arráncale cuadrículas al cielo para construir imágenes entre los altos mundos de tu sexo. Enciende mis antorchas, éstas, las que andarán en la cúspide de mis dedos. No derribes columpios en el sol y deja que yo juegue con Anaximandro, que Tales de Mileto con cántaros de pura agua te señale mi origen, que una momia me cuente sus travesuras y que el frágil Coloso de Rodas ilumine mi estatura.
Deja correr mis lágrimas en la mar y que la sal navegue entre las brumas de los abismos; que mis sonrisas palpen la curva del arco iris, y mis sentidos pactos de misericordia recojan de una voz divina.
Hoy quiero imaginarme, barro, que soy moldeado por diosas como mi madre, y animado por dioses como mi padre, mientras pinto mi rostro en mágico espejo para que la paloma del diluvio descanse en las ramas de mis ojos.
-------- La República Dominicana todavía respira gracias a la obra de Rodolfo Coiscou Weber, amigo del alma
Rodolfo Coiscou Weber era un poeta, era mucho más que un hombre: Un virtuoso intelectual. Su nacimiento está registrado en las páginas de la historia de la República Dominicana, y, por lo tanto, puede decirse que eternamente ocupará uno de los más brillantes lugares de la literatura dominicana. A la República le dolió su muerte, al igual que a la mayoría de sus habitantes. Muchas personas conocían su interior porque era sincero y cargaba sobre sus hombros una obra cultural inmensa. El había trascendido algunas demarcaciones provinciales. Su poesía y sus publicaciones caminaban por senderos de dioses. Fue fundador de la Escuela de Periodismo en la Universidad Central del Este (UCE). Rodolfo y yo disfrutamos de una de las mejores épocas de nuestras vidas. En el pequeño patio español de su casa, en la Zona Colonial, creábamos universos. El a veces exhibía una mariposa en la punta de una espada, deshojaba margaritas o conversaba con los buenos hombres que sólo nosotros conocíamos. Y él siempre preguntaba a una entidad desconocida: “Entonces, Buen Hombre, decidme de qué lado está la canción”. También poníamos a girar nuestros universos con mi Poesía Infinita. Ocho a diez horas, parte de una tarde y parte de una noche, las compartíamos, de manera incansable, con las musas. Goethe, Mann, Hesse, Spinoza, Jung, Nietzsche, Freud, Shakespeare, Cervantes, Neruda, García Márquez, más pobladores de la fuente Nobel de Literatura y decenas de amigos griegos, entre ellos Homero, Aristófanes y Sócrates, nos acompañaban en nuestros diálogos. Y, como es natural, afloraban en nuestros juicios las obras de muchos autores dominicanos. Desde que Rodolfo se marchó, frecuentemente lloro. Hoy viernes lo recuerdo enjugándome las lágrimas. Presiento que un día Santo Domingo, con el nombre Rodolfo Coiscou Weber puesto a una avenida, a un museo o a una biblioteca, dirá a las nuevas generaciones que la República Dominicana todavía respira gracias a la obra de Rodolfo Coiscou Weber, amigo del alma. (Septiembre 30 de 2011)
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